Fanfic en serie: Doble Problema Cap 11…

CAP 11: DOLOR.

El frió viento de la montaña poco importó a los dos chicos que corrían a todo lo que les daban sus piernas, al fin llegaron a la entrada de la capital japonesa, un enorme cartel de bienvenido a Tokio así lo anunciaba.

Entraron presurosos a la ciudad, brincando autos, hombres, mujeres, niños, arrollando botes de basura y tropezando a cada momento.

No paso mucho rato para que estuvieran ante el hotel, desde abajo pudieron ver que un helicóptero descendía sobre en la punta del gigantesco rascacielos, debían entrar era imperativo encontrar a las chicas.

Como pudieron rompieron el candado electrónico que cerraba la puerta, era evidente que algo sucedía, penetraron a la recepción estaban a punto de subir las escaleras cuando el recepcionista acompañado de guardias de seguridad del lugar les impidieron el paso, – Lo siento caballeros pero su presencia ya no, no es grata en este honorable establecimiento-.

Inu se adelanto y tomando al recepcionista por la corbata lo levanto por los aires para estrellarlo en contra de un sillón -Le advierto amigo no trate de detenernos o puede irle peor- gruño el medio demonio.

-Usted bestia salvaje no puede tratarme así- a una orden del recepcionista los guardias de seguridad se abalanzaron sobre los “indeseables” que dándose cuenta de su situación se dispusieron a hacer lo que mejor sabían.

Ranma fue el primero en probar suerte un sujeto corpulento intento propinarle un golpe con su tolete pero Ranma esquivó con gran habilidad el arma de su atacante tirandose al piso, luego con rapidez inusitada levantó sus piernas tomando al guardia por el brazo para después azotarlo con fuerza sobre uno de los escalones.

Inu también hacia lo propio y su espada dio buena cuenta de los dos tanques de gas que planeaban usar su contra vaciándolos este sobre sus oponentes impidiéndoles así la visibilidad.

Terminado el trabajo Ranma miró amenazante al recepcionista -Si eso es todo, con su permiso, ¡maldito idiota!- y sin prestar mas atención al asustado hombre ambos guerreros empezaron a subir las escaleras que los llevarían al elevador, justo al llegar a este un fuerte sonido y la oscuridad total los hicieron entender lo ocurrido.

-Cortaron la energía, si hubiera tiempo les partía el alma – el hanyou podía sentir el hervir de su sangre.

-No te desesperes si no es por el elevador será por las escaleras eso es lo que menos importa- siguieron pues subiendo los escalones cuando una silueta conocida se interpuso en su camino.

-¡¡Kagome!!- Inu corrió a su encuentro pero lo único que obtuvo fue una mirada de hielo y un arco que apuntaba a su frente –quédate quieto ahí, basura insignificante-.

Inu no cabía en su asombro realmente Kagome le apuntaba con su arco – Kagome, ¿Qué significa esto?- un rodillazo al estomago fue la única respuesta que obtuvo de la chica.

¡Inu!- Ranma iba a ayudarlo pero las palabras del perro-demonio detuvieron sus intenciones – ¡No!, esta es mi batalla, sigue adelante, busca a Akane yo de encargare de esto- entendiendo las palabras de su amigo Saotome siguió de largo.

–¡Espera! Tú, medio hombre ¡ven acá!- Kagome apuntó su arco hacia Ranma pero el tiro fue evitado por Inu, que tomo la flecha en el aire.

-Él puede pasar, tú tienes que enfrentarte a mí- Inu sabía que dañar a Kagome no era una opción, pero era lo bastante listo como para darse cuenta que no tenia otra salida que detener a la chica como fuera posible.

Inu-Yasha, esta es la ultima vez que me rompes el corazón, evitaste que me deshiciera de la escoria, eso pondrá triste al amo Claude y eso me pone…¡Furiosa! Hacerme eso tiene un precio que debes estar dispuesto a pagar- Kagome puso una nueva flecha en el arco apuntando de nuevo al joven que sacándose la gorra que le prestara Saotome esperó el ataque, fue entonces cuando sus oídos escucharon la frase que le haría perder aquel duelo – ¡¡Siéntate!!- la inmovilización fue instantánea y cayó sin oponer resistencia.

Ahora si, te voy ayudar a tener un tercer ojo- dijo con sarcasmo la chica.

–Kagome…no- el arco se tensó lentamente mientras Inu sentía el dolor, no dolor físico, sino el dolor de morir de nuevo por la mano de quien más amaba.

~ por Hiro Keizan en Agosto 3, 2008.

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