Un cuento que escribí para celebrar la oscuridad de esta noche…
————————————————————————————-
Las manecillas avanzaban lento en la gran torre del reloj, los habitantes de Bannak Village celebraban como cada año el festival de Halloween, era la mejor época del año para el pueblo, de hecho muchos de los negocios de aquel pintoresco lugar tenían las mejores ventas en esas fechas cuando incluso venían personas de toda la región para disfrutar de la feria y toda la diversión.
Cientos de personas disfrazadas, demonios, brujas, vampiros, momias y hombres lobo, zombies y Frankenstein deambulaban por las calles riendo y participando de toda clase de juegos y bromas, niños pidiendo dulces acompañados de sus padres.
Todo transcurría pues igual que cada año en Bannak, bueno, no todo, por la calle principal del poblado un hombre de aspecto demacrado caminaba dando tumbos, su ropa sucia y desgastada combinaba a la perfección con su rostro marcado por profundas ojeras.
Apenas lo veía la gente se hacía aún lado era obvio que aquel sujeto no estaba disfrazado y para nada era participe de aquel festejo, de vez en cuando el extraño se acercaba a alguna persona y decía con voz temblorosa –Ya viene…está por llegar-.
Una y otra vez el vagabundo abrazaba a quienes pasaban a su lado para gritar en sus caras –El lobo, esta aquí…ya viene, la hora del lobo- dijo aún sujeto que vestía un traje de científico loco.
-¡Maldito ebrio! ¡Déjame en paz!- respondió el hombre y le empujó para después perderse entre la muchedumbre.
-¿Por qué? ¿Por qué nadie me hace caso? Yo lo he visto…el viene…viene por todos- Murmuraba el extraño tirado en el suelo mientras los pies de los transeúntes lo pisaban al pasar.
Casi sin pensar el hombre se puso de pie y dando tumbos se abrió paso entre la gente que se dirigía hacia la plaza para el espectáculo de fuegos artificiales, él no tenía tiempo para eso, sabía que la bestia estaba a punto de llegar, debía alejarse, huir lo más pronto posible.
Apenas salio de entre el gentío corrió rumbo al bosque que rodeaba el pueblo, corría lo más que podía, con todas sus fuerzas, no le importaba caer se levantaba una y otra vez, de pronto llegó a la cima de una colina, ahí cayó de rodillas miro al cielo y la vio, sabía que ya nada importaba.
Su rostro se perló de sudor, sus manos temblorosas se apretaron con fuerza a una roca delante de él, entonces sucedió, su cuerpo antes débil y delgado comenzó a crecer desmesuradamente, su ropa destrozada desapareció dejando en su lugar una mata de pelo rebelde que cubría su cuerpo completamente.
Era algo increíble, salvaje, sus huesos crujían mientras su boca crecía hasta convertirse en hocico, su forma antes humana perdía la forma hasta que sus dientes y uñas se convirtieron en verdaderas armas mortales capaces de destrozar a cualquier ser vivo.
El bestial ser se incorporó sobre sus patas traseras, sus dos metros y medio se dibujaron de manera imponente bajo los rayos de la luna llena que se elevaba en los cielos, acabada su transmutación miró directo a la muchedumbre que felices seguían disfrutando de su festejo, su lengua paso lentamente por sus colmillos y en su mirada se dibujo el ansía asesina, él lo advirtió, pero ahora era demasiado tarde la hora del lobo había llegado.

Comentarios