
Yo nací en los 80’s cuando el muro cayó era yo muy chico como para saber de que se trataba aquello, yo crecí en un mundo donde la llama del comunismo se extinguía y la URSS con todo su poderío daba paso a la Federación Rusa.
A mi no me tocó vivir la polarización de las fuerzas políticas y económicas que se dio después de la segunda guerra mundial, cuando USA y la URSS peleaban una guerra de ideologías que separarían al mundo con una cortina de hierro que caería muchísimos años después.
Varios pueblos fueron victimas de esas desavenencias entre capitalistas y rojos, uno de ellos fue el Alemán que durante décadas debió soportar el tristemente celebre muro de Berlín, un muro que no solo separó enemigos, sino también a familias, esposos, hermanos, abuelos, nietos, todos alejados por 120 Km. longitud de hormigón armado.
Y no era todo, además de los Km. de largo y sus 3.6 metros de alto, las defensas del muro se conformaban por una valla de tela metálica, cables de alarma, trincheras para evitar el paso de vehículos, una cerca de alambre de púas, más de 300 torres de vigilancia y treinta búnkers, esto además de hombres armados que disparaban sin miramientos a quien osara intentar cruzar de un lado a otro de la capital alemana.
Incontables son las historias de sufrimiento y violencia que durante 28 años se desarrollaron frente a ese muro, cientos las personas que murieron tratando de buscar una vida mejor o a sus familias.
Sería hasta 9 de noviembre de 1989 cuando los gritos de Alemania serían escuchados, la guerra fría llegaba a su fin y con ella moría el muro, miles de personas se reunieron a ambos lados de aquel pedazo de indignidad y con picos, martillos, con maquinaria, con sus propias manos tumbaron pedazo a pedazo lo que por tantos años separó sus vidas.
Hoy se celebran 20 años de la caída de muro y del final de mundo que no me tocó vivir, aún así me es triste saber que aún hay muros que dividen países, que hay personas separadas por ideologías, por pleitos cazados entre gobernantes cuya ambición personal esta por encima de su pueblo, ojala alguna vez mis ojos puedan ver caer esos muros que tanto daño hacen a la humanidad.









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