Mes: enero 2007

Cosas de estudiante…

Siempre escribo fics, me encanta, pero hay cosas que me han pasado y nos pasan que siempre pueden superar a la ficción, en todo caso inaugure esta sección para contarles cosas que me hanasado como estudiante a mis amigos y a mi.

SALTANDO EL BARANDAL.

De fechas no recuerdo mucho, acababa de entrar a primer año de secundaria, si aun recuerdo esos uniformes odiosos de camisola blanca y pantalón azul, si ese azul marino que usan los estudiantes japoneses. Hacia como una semana que habíamos entrado y como es normal ya se había armado la pandilla, en ese caso éramos los siguientes, Juan alias “El Pez”por su particular cara, Judas un simpático tipo, el que hace reír y no debe faltar, Gustavo, un buen cuate no muy alto, pero eso si el primero en ponerse al frente si había problemas, finalmente mi compadre Frankie y su servilleta que en por esos días llevaba el apodo de “Androide”.
Que día aquel nos preparábamos para la ultima clase y todos los chicos del salón (las chicas no entraban al juego) habíamos salido corriendo del salón de matemáticas del profesor Raymundo y que se encontraba en el tercer piso del edificio principal, la carrera se hizo fugaz, todos sabíamos que nuestras cabezas dependían de ello y es que era tradición obligada que el ultimo lugar de la singular carrera recibiera por parte de sus compañeros una “soberana”punta de “cocos”(golpes en la cabeza).

Ese día la carrera estuvo particularmente accidentada y varios de nosotros rodamos escaleras abajo, pero al fin toda la turba, golpeada si, llego al último piso del edificio B.

Y tan cansados estábamos de aquella competencia maratónica que al llegar nos desplomamos y nos quedamos recargados del barandal del segundo piso, quiso la mala suerte del “pescado”que en ese momento fuera llegando “el pequeñín”(media como 1.77 que para secundaria es mucho) que como siempre inicio su ceremoniosa “fiesta”de saludos golpeando la espalda de quienes estábamos ahí.

Cual no seria nuestra sorpresa cuando le toco el turno al pescado de recibir el saludo al verlo volar literalmente por encima del barandal, yo solo pensé “ya se nos tronó cual vil chinampina”(un cohete), el caso es que nuestra sorpresa aumento cuando vimos al “pequeñín”sacar milagrosamente su mano por entre los tubos del barandal para pescar al “pescado”de una mano ( que al caer se dio la vuelta completa) y salvarlo de un seguro y fatal porrazo contra el suelo.Y justo cuando creía que nada mas podía asustarnos el pescado tuvo la brillante idea de gritar lo mas incoherente que nuestros oídos de adolescentes habían escuchado ¡Suéltame Manuel no aguanto! Eso gritaba el pescado al enorme gigante ¡estas loco chaparro súbete! gritaban todos los demás, pero el pescado no pudo mas y se soltó cayendo a plomo sobre la tierra, “Ya azoto la res”ya se sentía asesino el buen “pequeñín”cuando con los ojos cuadrados vimos que el “pescado”se ponía de pie y empezaba a sacudirse el polvo.

Pues ¿que paso? Muy fácil resulta que una caída con la fuerza y velocidad como llevaba al principio el “pescado”hubiera sido efectivamente muy dura, pero cuando Manuel sacó la mano y atrapó a nuestro compañero la distancia entre este y el suelo había pasado de 5 a 2 metros lo que permitió al chico aterrizar sino sano y salvo de raspones por lo menos entero, aun así bueno hubiera sido que nos hubieran dado la explicación antes del susto que nos metió el condenado “pescado”haciendo su acto de circo de dejarse caer.


Vaya cosas que pueden pasar, otro día les contare mas aventuras y desventuras que me han pasado en las distintas escuelas a las que he ido y de cómo fuimos aprendiendo que a veces en la escuela es donde menos puede uno aburrirse.