Libros

10 Cosas que deberías saber #49…

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1-Antes de jugar al futbol, el crack sueco Zlatan Ibrahimović se dedicaba a robar bicicletas y automóviles.

2-Microsoft tuvo tanto exito que llegó a generar 250 dólares cada segundo.

3-La mayoría de las arañas vive aproximadamente un año.

4-México cuenta con más de 50 lenguas autoctonas.

5-Para los juegos Donkey Kong Country de SNES el estudio programador Rare estudio el comportamiento de gorilas reales.

6-La primera impresión de Harry Potter y la Piedra Filosofal tuvo tan solo 500 ejemplares.

7-Los nombres de los androides 17 y 18 de Dragon Ball Z son Lapis y Lazuli, respectivamente.

8-James Earl Jones, hara de nueva cuenta la voz de Darth Vader en la cinta de Rogue One: A Star Wars Story.

9-El famoso palacio de Versalles no cuenta con ni un solo baño.

10-En el territorio actual de Alemania, se estima que uno de cada diez habitantes perdió la vida a causa de la peste negra.

 

10 Cosas que deberías saber #50…

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1-Ya en el en el 3.000 a. C. había por lo menos seis tipos diferentes de cerveza en Egipto.

2-Contrario a lo que se pudiera cree el último libro de la Biblia en escribirse no fue Apocalipsis, sino 3 Juan.

3-Cuando el juego Twister surgió durante los años 60’s muchas tiendas se negaron a venderlo por considerar que incitaba a las relaciones sexuales.

4-Elsa de la película Frozen es oficialmente la primera princesa de Disney en no ser adolescente.

5-Para cocer un huevo duro de avestruz se pueder tarda hasta cuatro horas.

6-La consola que duró más tiempo en el mercado fue el Game Boy de Nintendo.

7-La raza de perro mas veloz es el Galgo que desarrolla velocidades de 72km/h.

8-7 meses fue el tiempo que EUA participó en la 1era Guerra período en el que se suicidaron 297 soldados.

9-El arquero belga Kristoff Van Hout del Delhi Dynamos de India es  el jugador más alto del mundo con 2.08 metros.

10-Hera la diosa griega de la familia y el matrimonio intentó matar a su hijo Hefesto por no ser lo suficientemente atractivo.

 

 

 

 

Severus Snape and the Marauders…

Sin lugar a dudas J.K. Rowling creó un universo mágico con Harry Potter, sobre todo en su versión literaría, las películas hicieron un buen trabajo, si bien no perfecto, al adaptar este mundo al cine.

Es por eso que el trabajo de Broad Strokes Productions es aún más impresionante porque sin los recursos de Hollywood logran crear efectos bien logrados y unas excelente actuaciones en este fan film que nos narra el último encuentro entre Severus Snape y los Merodeadores que por cierto cuenta con subtítulos en español, sin más disfruten.

 

El gato negro…

Edgar Allan Poe.

No espero ni pido que alguien crea en el extraño aunque simple relato que me dispongo a escribir. Loco estaría si lo esperara, cuando mis sentidos rechazan su propia evidencia. Pero no estoy loco y sé muy bien que esto no es un sueño. Mañana voy a morir y quisiera aliviar hoy mi alma. Mi propósito inmediato consiste en poner de manifiesto, simple, sucintamente y sin comentarios, una serie de episodios domésticos. Las consecuencias de esos episodios me han aterrorizado, me han torturado y, por fin, me han destruido. Pero no intentaré explicarlos. Si para mí han sido horribles, para otros resultarán menos espantosos que barrocos. Más adelante, tal vez, aparecerá alguien cuya inteligencia reduzca mis fantasmas a lugares comunes; una inteligencia más serena, más lógica y mucho menos excitable que la mía, capaz de ver en las circunstancias que temerosamente describiré, una vulgar sucesión de causas y efectos naturales.

Desde la infancia me destaqué por la docilidad y bondad de mi carácter. La ternura que abrigaba mi corazón era tan grande que llegaba a convertirme en objeto de burla para mis compañeros. Me gustaban especialmente los animales, y mis padres me permitían tener una gran variedad. Pasaba a su lado la mayor parte del tiempo, y jamás me sentía más feliz que cuando les daba de comer y los acariciaba. Este rasgo de mi carácter creció conmigo y, cuando llegué a la virilidad, se convirtió en una de mis principales fuentes de placer. Aquellos que alguna vez han experimentado cariño hacia un perro fiel y sagaz no necesitan que me moleste en explicarles la naturaleza o la intensidad de la retribución que recibía. Hay algo en el generoso y abnegado amor de un animal que llega directamente al corazón de aquel que con frecuencia ha probado la falsa amistad y la frágil fidelidad del hombre.

Me casé joven y tuve la alegría de que mi esposa compartiera mis preferencias. Al observar mi gusto por los animales domésticos, no perdía oportunidad de procurarme los más agradables de entre ellos. Teníamos pájaros, peces de colores, un hermoso perro, conejos, un monito y un gato.

Este último era un animal de notable tamaño y hermosura, completamente negro y de una sagacidad asombrosa. Al referirse a su inteligencia, mi mujer, que en el fondo era no poco supersticiosa, aludía con frecuencia a la antigua creencia popular de que todos los gatos negros son brujas metamorfoseadas. No quiero decir que lo creyera seriamente, y sólo menciono la cosa porque acabo de recordarla.

Plutón -tal era el nombre del gato- se había convertido en mi favorito y mi camarada. Sólo yo le daba de comer y él me seguía por todas partes en casa. Me costaba mucho impedir que anduviera tras de mí en la calle.

Nuestra amistad duró así varios años, en el curso de los cuales (enrojezco al confesarlo) mi temperamento y mi carácter se alteraron radicalmente por culpa del demonio. Intemperancia. Día a día me fui volviendo más melancólico, irritable e indiferente hacia los sentimientos ajenos. Llegué, incluso, a hablar descomedidamente a mi mujer y terminé por infligirle violencias personales. Mis favoritos, claro está, sintieron igualmente el cambio de mi carácter. No sólo los descuidaba, sino que llegué a hacerles daño. Hacia Plutón, sin embargo, conservé suficiente consideración como para abstenerme de maltratarlo, cosa que hacía con los conejos, el mono y hasta el perro cuando, por casualidad o movidos por el afecto, se cruzaban en mi camino. Mi enfermedad, empero, se agravaba -pues, ¿qué enfermedad es comparable al alcohol?-, y finalmente el mismo Plutón, que ya estaba viejo y, por tanto, algo enojadizo, empezó a sufrir las consecuencias de mi mal humor.

Una noche en que volvía a casa completamente embriagado, después de una de mis correrías por la ciudad, me pareció que el gato evitaba mi presencia. Lo alcé en brazos, pero, asustado por mi violencia, me mordió ligeramente en la mano. Al punto se apoderó de mí una furia demoníaca y ya no supe lo que hacía. Fue como si la raíz de mi alma se separara de golpe de mi cuerpo; una maldad más que diabólica, alimentada por la ginebra, estremeció cada fibra de mi ser. Sacando del bolsillo del chaleco un cortaplumas, lo abrí mientras sujetaba al pobre animal por el pescuezo y, deliberadamente, le hice saltar un ojo. Enrojezco, me abraso, tiemblo mientras escribo tan condenable atrocidad.

Cuando la razón retornó con la mañana, cuando hube disipado en el sueño los vapores de la orgía nocturna, sentí que el horror se mezclaba con el remordimiento ante el crimen cometido; pero mi sentimiento era débil y ambiguo, no alcanzaba a interesar al alma. Una vez más me hundí en los excesos y muy pronto ahogué en vino los recuerdos de lo sucedido.

El gato, entretanto, mejoraba poco a poco. Cierto que la órbita donde faltaba el ojo presentaba un horrible aspecto, pero el animal no parecía sufrir ya. Se paseaba, como de costumbre, por la casa, aunque, como es de imaginar, huía aterrorizado al verme. Me quedaba aún bastante de mi antigua manera de ser para sentirme agraviado por la evidente antipatía de un animal que alguna vez me había querido tanto. Pero ese sentimiento no tardó en ceder paso a la irritación. Y entonces, para mi caída final e irrevocable, se presentó el espíritu de la perversidad. La filosofía no tiene en cuenta a este espíritu; y, sin embargo, tan seguro estoy de que mi alma existe como de que la perversidad es uno de los impulsos primordiales del corazón humano, una de las facultades primarias indivisibles, uno de esos sentimientos que dirigen el carácter del hombre. ¿Quién no se ha sorprendido a sí mismo cien veces en momentos en que cometía una acción tonta o malvada por la simple razón de que no debía cometerla? ¿No hay en nosotros una tendencia permanente, que enfrenta descaradamente al buen sentido, una tendencia a transgredir lo que constituye la Ley por el solo hecho de serlo? Este espíritu de perversidad se presentó, como he dicho, en mi caída final. Y el insondable anhelo que tenía mi alma de vejarse a sí misma, de violentar su propia naturaleza, de hacer mal por el mal mismo, me incitó a continuar y, finalmente, a consumar el suplicio que había infligido a la inocente bestia. Una mañana, obrando a sangre fría, le pasé un lazo por el pescuezo y lo ahorqué en la rama de un árbol; lo ahorqué mientras las lágrimas manaban de mis ojos y el más amargo remordimiento me apretaba el corazón; lo ahorqué porque recordaba que me había querido y porque estaba seguro de que no me había dado motivo para matarlo; lo ahorqué porque sabía que, al hacerlo, cometía un pecado, un pecado mortal que comprometería mi alma hasta llevarla -si ello fuera posible- más allá del alcance de la infinita misericordia del Dios más misericordioso y más terrible.

La noche de aquel mismo día en que cometí tan cruel acción me despertaron gritos de: “¡Incendio!” Las cortinas de mi cama eran una llama viva y toda la casa estaba ardiendo. Con gran dificultad pudimos escapar de la conflagración mi mujer, un sirviente y yo. Todo quedó destruido. Mis bienes terrenales se perdieron y desde ese momento tuve que resignarme a la desesperanza.

No incurriré en la debilidad de establecer una relación de causa y efecto entre el desastre y mi criminal acción. Pero estoy detallando una cadena de hechos y no quiero dejar ningún eslabón incompleto. Al día siguiente del incendio acudí a visitar las ruinas. Salvo una, las paredes se habían desplomado. La que quedaba en pie era un tabique divisorio de poco espesor, situado en el centro de la casa, y contra el cual se apoyaba antes la cabecera de mi lecho. El enlucido había quedado a salvo de la acción del fuego, cosa que atribuí a su reciente aplicación. Una densa muchedumbre habíase reunido frente a la pared y varias personas parecían examinar parte de la misma con gran atención y detalle. Las palabras “¡extraño!, ¡curioso!” y otras similares excitaron mi curiosidad. Al aproximarme vi que en la blanca superficie, grabada como un bajorrelieve, aparecía la imagen de un gigantesco gato. El contorno tenía una nitidez verdaderamente maravillosa. Había una soga alrededor del pescuezo del animal.

Al descubrir esta aparición -ya que no podía considerarla otra cosa- me sentí dominado por el asombro y el terror. Pero la reflexión vino luego en mi ayuda. Recordé que había ahorcado al gato en un jardín contiguo a la casa. Al producirse la alarma del incendio, la multitud había invadido inmediatamente el jardín: alguien debió de cortar la soga y tirar al gato en mi habitación por la ventana abierta. Sin duda, habían tratado de despertarme en esa forma. Probablemente la caída de las paredes comprimió a la víctima de mi crueldad contra el enlucido recién aplicado, cuya cal, junto con la acción de las llamas y el amoniaco del cadáver, produjo la imagen que acababa de ver.

Si bien en esta forma quedó satisfecha mi razón, ya que no mi conciencia, sobre el extraño episodio, lo ocurrido impresionó profundamente mi imaginación. Durante muchos meses no pude librarme del fantasma del gato, y en todo ese tiempo dominó mi espíritu un sentimiento informe que se parecía, sin serlo, al remordimiento. Llegué al punto de lamentar la pérdida del animal y buscar, en los viles antros que habitualmente frecuentaba, algún otro de la misma especie y apariencia que pudiera ocupar su lugar.

Una noche en que, borracho a medias, me hallaba en una taberna más que infame, reclamó mi atención algo negro posado sobre uno de los enormes toneles de ginebra que constituían el principal moblaje del lugar. Durante algunos minutos había estado mirando dicho tonel y me sorprendió no haber advertido antes la presencia de la mancha negra en lo alto. Me aproximé y la toqué con la mano. Era un gato negro muy grande, tan grande como Plutón y absolutamente igual a éste, salvo un detalle. Plutón no tenía el menor pelo blanco en el cuerpo, mientras este gato mostraba una vasta aunque indefinida mancha blanca que le cubría casi todo el pecho.

Al sentirse acariciado se enderezó prontamente, ronroneando con fuerza, se frotó contra mi mano y pareció encantado de mis atenciones. Acababa, pues, de encontrar el animal que precisamente andaba buscando. De inmediato, propuse su compra al tabernero, pero me contestó que el animal no era suyo y que jamás lo había visto antes ni sabía nada de él.

Continué acariciando al gato y, cuando me disponía a volver a casa, el animal pareció dispuesto a acompañarme. Le permití que lo hiciera, deteniéndome una y otra vez para inclinarme y acariciarlo. Cuando estuvo en casa, se acostumbró a ella de inmediato y se convirtió en el gran favorito de mi mujer.

Por mi parte, pronto sentí nacer en mí una antipatía hacia aquel animal. Era exactamente lo contrario de lo que había anticipado, pero -sin que pueda decir cómo ni por qué- su marcado cariño por mí me disgustaba y me fatigaba. Gradualmente, el sentimiento de disgusto y fatiga creció hasta alcanzar la amargura del odio. Evitaba encontrarme con el animal; un resto de vergüenza y el recuerdo de mi crueldad de antaño me vedaban maltratarlo. Durante algunas semanas me abstuve de pegarle o de hacerlo víctima de cualquier violencia; pero gradualmente -muy gradualmente- llegué a mirarlo con inexpresable odio y a huir en silencio de su detestable presencia, como si fuera una emanación de la peste.

Lo que, sin duda, contribuyó a aumentar mi odio fue descubrir, a la mañana siguiente de haberlo traído a casa, que aquel gato, igual que Plutón, era tuerto. Esta circunstancia fue precisamente la que lo hizo más grato a mi mujer, quien, como ya dije, poseía en alto grado esos sentimientos humanitarios que alguna vez habían sido mi rasgo distintivo y la fuente de mis placeres más simples y más puros.

El cariño del gato por mí parecía aumentar en el mismo grado que mi aversión. Seguía mis pasos con una pertinencia que me costaría hacer entender al lector. Dondequiera que me sentara venía a ovillarse bajo mi silla o saltaba a mis rodillas, prodigándome sus odiosas caricias. Si echaba a caminar, se metía entre mis pies, amenazando con hacerme caer, o bien clavaba sus largas y afiladas uñas en mis ropas, para poder trepar hasta mi pecho. En esos momentos, aunque ansiaba aniquilarlo de un solo golpe, me sentía paralizado por el recuerdo de mi primer crimen, pero sobre todo -quiero confesarlo ahora mismo- por un espantoso temor al animal.

Aquel temor no era precisamente miedo de un mal físico y, sin embargo, me sería imposible definirlo de otra manera. Me siento casi avergonzado de reconocer, sí, aún en esta celda de criminales me siento casi avergonzado de reconocer que el terror, el espanto que aquel animal me inspiraba, era intensificado por una de las más insensatas quimeras que sería dado concebir. Más de una vez mi mujer me había llamado la atención sobre la forma de la mancha blanca de la cual ya he hablado, y que constituía la única diferencia entre el extraño animal y el que yo había matado. El lector recordará que esta mancha, aunque grande, me había parecido al principio de forma indefinida; pero gradualmente, de manera tan imperceptible que mi razón luchó durante largo tiempo por rechazarla como fantástica, la mancha fue asumiendo un contorno de rigurosa precisión. Representaba ahora algo que me estremezco al nombrar, y por ello odiaba, temía y hubiera querido librarme del monstruo si hubiese sido capaz de atreverme; representaba, digo, la imagen de una cosa atroz, siniestra…, ¡la imagen del patíbulo! ¡Oh lúgubre y terrible máquina del horror y del crimen, de la agonía y de la muerte!

Me sentí entonces más miserable que todas las miserias humanas. ¡Pensar que una bestia, cuyo semejante había yo destruido desdeñosamente, una bestia era capaz de producir tan insoportable angustia en un hombre creado a imagen y semejanza de Dios! ¡Ay, ni de día ni de noche pude ya gozar de la bendición del reposo! De día, aquella criatura no me dejaba un instante solo; de noche, despertaba hora a hora de los más horrorosos sueños, para sentir el ardiente aliento de la cosa en mi rostro y su terrible peso -pesadilla encarnada de la que no me era posible desprenderme- apoyado eternamente sobre mi corazón.

Bajo el agobio de tormentos semejantes, sucumbió en mí lo poco que me quedaba de bueno. Sólo los malos pensamientos disfrutaban ya de mi intimidad; los más tenebrosos, los más perversos pensamientos. La melancolía habitual de mi humor creció hasta convertirse en aborrecimiento de todo lo que me rodeaba y de la entera humanidad; y mi pobre mujer, que de nada se quejaba, llegó a ser la habitual y paciente víctima de los repentinos y frecuentes arrebatos de ciega cólera a que me abandonaba.

Cierto día, para cumplir una tarea doméstica, me acompañó al sótano de la vieja casa donde nuestra pobreza nos obligaba a vivir. El gato me siguió mientras bajaba la empinada escalera y estuvo a punto de tirarme cabeza abajo, lo cual me exasperó hasta la locura. Alzando un hacha y olvidando en mi rabia los pueriles temores que hasta entonces habían detenido mi mano, descargué un golpe que hubiera matado instantáneamente al animal de haberlo alcanzado. Pero la mano de mi mujer detuvo su trayectoria. Entonces, llevado por su intervención a una rabia más que demoníaca, me zafé de su abrazo y le hundí el hacha en la cabeza. Sin un solo quejido, cayó muerta a mis pies.

Cumplido este espantoso asesinato, me entregué al punto y con toda sangre fría a la tarea de ocultar el cadáver. Sabía que era imposible sacarlo de casa, tanto de día como de noche, sin correr el riesgo de que algún vecino me observara. Diversos proyectos cruzaron mi mente. Por un momento pensé en descuartizar el cuerpo y quemar los pedazos. Luego se me ocurrió cavar una tumba en el piso del sótano. Pensé también si no convenía arrojar el cuerpo al pozo del patio o meterlo en un cajón, como si se tratara de una mercadería común, y llamar a un mozo de cordel para que lo retirara de casa. Pero, al fin, di con lo que me pareció el mejor expediente y decidí emparedar el cadáver en el sótano, tal como se dice que los monjes de la Edad Media emparedaban a sus víctimas.

El sótano se adaptaba bien a este propósito. Sus muros eran de material poco resistente y estaban recién revocados con un mortero ordinario, que la humedad de la atmósfera no había dejado endurecer. Además, en una de las paredes se veía la saliencia de una falsa chimenea, la cual había sido rellenada y tratada de manera semejante al resto del sótano. Sin lugar a dudas, sería muy fácil sacar los ladrillos en esa parte, introducir el cadáver y tapar el agujero como antes, de manera que ninguna mirada pudiese descubrir algo sospechoso.

No me equivocaba en mis cálculos. Fácilmente saqué los ladrillos con ayuda de una palanca y, luego de colocar cuidadosamente el cuerpo contra la pared interna, lo mantuve en esa posición mientras aplicaba de nuevo la mampostería en su forma original. Después de procurarme argamasa, arena y cerda, preparé un enlucido que no se distinguía del anterior y revoqué cuidadosamente el nuevo enladrillado. Concluida la tarea, me sentí seguro de que todo estaba bien. La pared no mostraba la menor señal de haber sido tocada. Había barrido hasta el menor fragmento de material suelto. Miré en torno, triunfante, y me dije: “Aquí, por lo menos, no he trabajado en vano”.

Mi paso siguiente consistió en buscar a la bestia causante de tanta desgracia, pues al final me había decidido a matarla. Si en aquel momento el gato hubiera surgido ante mí, su destino habría quedado sellado, pero, por lo visto, el astuto animal, alarmado por la violencia de mi primer acceso de cólera, se cuidaba de aparecer mientras no cambiara mi humor. Imposible describir o imaginar el profundo, el maravilloso alivio que la ausencia de la detestada criatura trajo a mi pecho. No se presentó aquella noche, y así, por primera vez desde su llegada a la casa, pude dormir profunda y tranquilamente; sí, pude dormir, aun con el peso del crimen sobre mi alma.

Pasaron el segundo y el tercer día y mi atormentador no volvía. Una vez más respiré como un hombre libre. ¡Aterrado, el monstruo había huido de casa para siempre! ¡Ya no volvería a contemplarlo! Gozaba de una suprema felicidad, y la culpa de mi negra acción me preocupaba muy poco. Se practicaron algunas averiguaciones, a las que no me costó mucho responder. Incluso hubo una perquisición en la casa; pero, naturalmente, no se descubrió nada. Mi tranquilidad futura me parecía asegurada.

Al cuarto día del asesinato, un grupo de policías se presentó inesperadamente y procedió a una nueva y rigurosa inspección. Convencido de que mi escondrijo era impenetrable, no sentí la más leve inquietud. Los oficiales me pidieron que los acompañara en su examen. No dejaron hueco ni rincón sin revisar. Al final, por tercera o cuarta vez, bajaron al sótano. Los seguí sin que me temblara un solo músculo. Mi corazón latía tranquilamente, como el de aquel que duerme en la inocencia. Me paseé de un lado al otro del sótano. Había cruzado los brazos sobre el pecho y andaba tranquilamente de aquí para allá. Los policías estaban completamente satisfechos y se disponían a marcharse. La alegría de mi corazón era demasiado grande para reprimirla. Ardía en deseos de decirles, por lo menos, una palabra como prueba de triunfo y confirmar doblemente mi inocencia.

-Caballeros -dije, por fin, cuando el grupo subía la escalera-, me alegro mucho de haber disipado sus sospechas. Les deseo felicidad y un poco más de cortesía. Dicho sea de paso, caballeros, esta casa está muy bien construida… (En mi frenético deseo de decir alguna cosa con naturalidad, casi no me daba cuenta de mis palabras). Repito que es una casa de excelente construcción. Estas paredes… ¿ya se marchan ustedes, caballeros?… tienen una gran solidez.

Y entonces, arrastrado por mis propias bravatas, golpeé fuertemente con el bastón que llevaba en la mano sobre la pared del enladrillado tras de la cual se hallaba el cadáver de la esposa de mi corazón.

¡Que Dios me proteja y me libre de las garras del archidemonio! Apenas había cesado el eco de mis golpes cuando una voz respondió desde dentro de la tumba. Un quejido, sordo y entrecortado al comienzo, semejante al sollozar de un niño, que luego creció rápidamente hasta convertirse en un largo, agudo y continuo alarido, anormal, como inhumano, un aullido, un clamor de lamentación, mitad de horror, mitad de triunfo, como sólo puede haber brotado en el infierno de la garganta de los condenados en su agonía y de los demonios exultantes en la condenación.

Hablar de lo que pensé en ese momento sería locura. Presa de vértigo, fui tambaleándome hasta la pared opuesta. Por un instante el grupo de hombres en la escalera quedó paralizado por el terror. Luego, una docena de robustos brazos atacaron la pared, que cayó de una pieza. El cadáver, ya muy corrompido y manchado de sangre coagulada, apareció de pie ante los ojos de los espectadores. Sobre su cabeza, con la roja boca abierta y el único ojo como de fuego, estaba agazapada la horrible bestia cuya astucia me había inducido al asesinato y cuya voz delatadora me entregaba al verdugo. ¡Había emparedado al monstruo en la tumba!

10 Cosas que debes saber #47…

PIKA

1-Por algún tiempo el mítico director Steven Spielberg pensó en adaptar los primeros dos libros de la saga de Harry Potter de forma animada.

2-Por allá en 2008 científicos japoneses descubrieron un mineral que conduce de gran forma la electricidad, así que lo nombraron “Pikachurin” en honor al personaje de Nintendo.

3-Julio Verne es el 2do autor más traducido del mundo solo detrás de Agatha Christie.

4-Hechos, Santiago y 3 Juan son los únicos libros del nuevo testamento que no incluyen la palabra “Amén”.

5-Los erizos ven todo de color amarillo.

6-Increíblemente Ciudad Gótica no fue creada junto a Batman, si bien el héroe fue creado en 1939 su ciudad natal no debutó en los comics hasta 1940.

7-Aunque suene increíble existe el miedo a coger cosas con la mano izquierda o a cosas que queden al lado izquierdo del cuerpo, se llama sinistrofobia.

8-El Porsche 550 es llamado así por su peso: 550 kg.

9-La hacker polaca Joana Rutowska, fue la primera en romper la seguridad de Windows Vista.

10-Berlín es 9 veces más grande que París y tiene más puentes que Venecia.

 

Top 10 de Monstruos Clásicos…

Blob

10-The Blob: Nacido en 1958, este monstruo probablemente no es tan clásico, pero representa de buena forma que los peligros no siempre son terrestres, sino que pueden venir del espacio exterior en este caso una especie de mancha devoradora que consume a todo ser viviente que toca, haciéndose más grande, voraz y peligrosa con cada víctima.

Zombie

9-Zombie: Si bien el personaje del zombie cinematográfico no nació con La Noche de los Muertos Vivientes de George Romero, si fue este quien por más tiempo ha definido a estos seres, un monstruo no muy inteligente, pero si voraz, tienen predilección por la carne humana y aunque son lentos y torpes su éxito radica en que atacan en gran número.

OPERA

8-El Fantasma de la Opera: Basado en la obra literaria de Gastón Leroux, el fantasma de la opera ha tenido varias adaptaciones al cine, sin embargo una de las más recordadas es la de 1925 donde el actor Lon Chaney intepreta a un horrible y desfigurado fantasma, que se dedica a asesinar e intrigar para conseguir el amor de su amada Christine, un genio, en casi todas las artes, pero sobre todo la música, es en realidad un humano cuyas acciones más que su propia apariencia lo convierten en monstruo.

INVIS

7-El Hombre Invisible: En esta ocasión es la adaptación de la clásica novela de H.G. Wells, donde Jack Griffin, en la cinta de 1933, un científico que se enfrasca en peligrosos experimentos que lo convierten en el hombre invisible, esto aunado a las sustancias utilizas por Griffin, hacen que se vuelva cada vez más irascible e inestable al grado de que termina siendo un asesino despiadado que no teme matar inocentes con tal de sembrar el terror.

HYDE

6-Dr. Jekyll y Mr. Hide: Las novelas clásicas siguen dando sus frutos ahora con una adaptación de la novela de Robert Louis Stevenson, en el cine fue la cinta de 1931 de Rouben Mamoulian, la que se considera un verdadero clásico, en esta el débil Dr. Jekyll, crea una poción que lo hace sacar su lado maligno, convirtiéndolo en un ser violento y amoral, un monstruo un aspecto desagradable para con todos sus semejantes, adquiría la fuerza y la astucia de doce hombres, su estatura aumentaba, además su inteligencia se hacía extrañamente brillante y sus reflejos extraordinarios

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5- El Monstruo de la Laguna Negra: Mitad hombre, mitad anfibio, dotado de poderosas garras, fuerza descomunal este monstruo nació en una cinta de 1954, venido de las profundidades de la selva amazónica, este feroz monstruo no duda en asesinar, mutilar y secuestrar a miembros de una expedición paleontológica que ha ido tras la pista de su especie.

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4-La Momia: Directo del antiguo Egipto viene la momia, muerto viviente conocido como Imhotep que regresan de su tumba con un solo objetivo la venganza y para eso harán uso de todo su poder para regresar al mundo de los vivos y así recuperar a su amada Ankhesenamon y el poder que le fue negado, esta cinta clásica de 1932, cuenta con uno de los más celebres actores en el cine de monstruos Boris Karloff, aunque ha habido versiones más nuevas de esta cinta sin duda esta es una digna de verse.

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3-El Monstruo de Frankenstein: La novela de Mary Shelley ha tenido multiples adaptaciones al mundo del cine, pero sin lugar a dudas la interpretación del ya mencionado Boris Karloff hace de la versión de 1931, todos conocen la historia el Dr. Victor Frankestein anhela crear vida y ayudado por su fiel mayordomo, consigue partes de cuerpos de personas muertas para unirlas y crear una creatura que logra revivir gracias a una tormenta eléctrica y sus artefactos, el monstruo se convierte rápidamente en enemigo del científico y quien intenta detener al deforme ser que ha cobrado varias vidas humanas.

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2-El Hombre Lobo: Un hombre que ha sido mordido por un ser maldito hereda a la vez su maldición, esta hace que cada luna llena, se convierta en un hombre lobo, un ser feroz y con instintos animales que solo busca la carne y cuyo único deseo es la necesidad compulsiva de matar, de nuevo Lon Chaney hace del monstruo y lo lleva al cine en 1941.

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1-Drácula: El más famoso de los monstruos clásicos y que domina este top 10, el ser maldito, el no muerto, el conde Drácula creado por el irlandés Bran Stoker, ha logrado adaptaciones no solo al cine, sino a los comics, videojuegos, series de TV y demás medios, el Conde Drácula un ser básicamente inmortal, dotado de aterradora fuerza, telepatía, control mental de humanos y animales, con la capacidad de alterar su apariencia, convertirse en vampiro, niebla y por supuesto de chupar la sangre sus víctimas para convertirlas en sus fieles sirvientes, sin duda la mezcla de lo prohibido, como su sensualidad y su capacidad para mostrar el lado oscuro de la conciencia humana convierten a Drácula en el rey de los monstruos y es la cinta de 1931, llamada simplemente Drácula donde Bela Lugosi hace una de las mejores y más clásicas interpretaciones del monstruo.

10 Cosas que debes saber #44…

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1-Richard Nixon es el único presidente de Estados Unidos que ha dimitido de su cargo, esto luego del escandalo de Watergate.

2-La lucha libre mexicana puede seguirse desde la época de 1863, con el primer luchador nacional Enrique Ugartechea.

3-El primer video del ahora, súper popular portal de videos YouTube se llama Me at the Zoo (“Yo en el zoológico”).

4-Resident Evil 4, tuvo varias versiones, una de ellas fue convertida en Devil May Cry.

5-Historia de Dos Ciudades del novelista Charles Dickens es la unica novela entre los cinco libros más impresos del mundo, con un tiraje de 200 millones ocupa el quinto puesto.

6-La sal es un recurso tan valioso que los antiguos Mayas la utilizaban como moneda.

7-La cinta de animación Frozen: Una aventura congelada es la cinta más taquillera de la historia de la casa de Disney con una ganancia de $1,274,219,009 millones de dólares.

8-En 2008 el alcalde de la ciudad turca de Batman, intento demandar a Christopher Nolan por usar su nombre en la cinta del héroe de DC, obviamente la demanda no procedio.

9-Los lugares más dolorosos para ponerse un tatuaje están cerca de zonas donde la piel esta más cerca del hueso.

10-Por raro que parezca el pepperoni no es un ingrediente común en las comidas de estilo italiano.

10 cosas que debes saber #39…

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1-El zorrillo se alimenta de abejas, sin importarle sus aguijones.

2-Los seres humanos son los únicos primates que no tienen pigmentación en las palmas de sus manos.

3-El famoso actor británico Sean Connery pulía ataúdes antes de trabajar en el cine.

4-Mark Twain fue el primer autor que llevó una obra escrita con máquina de escribir para su publicación.

5-Existen alrededor de 8,000 especies de manzanas.

6-Un hoyo de golf tiene 4.25 pulgadas de diámetro y al menos 4 pulgadas de profundo.

7-El icono de “save” o “guardar” en Microsoft Word aparece como un floppy disk, con la lámina de protección de la cinta al lado contrario.

8-El billonésimo digito de ¶ (pi) es 9.

9-La mayoría de las partículas de polvo en las casas están hechas de piel muerta.

10-Hace más de 3,000 años, la mayoría de los egipcios morían a la edad aproximada de 30 años.

10 cosas que debes saber #36…

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1-El australiano James Harrison tiene una sangre con tan alto contenido de anticuerpos que ha ayudado a crear la Inmunoglobulina Rho una vacuna que sirve para combatir la enfermedad de Rhesus.

2-Dimebag Darrel, guitarrista de Pantera era tan hábil tocando el instrumento que durante su adolescencia se le prohibio entrar a concursos de guitarristas novatos porque siempre era el campeón.

3- Hasta el siglo XVI la multiplicación era considerada tan difícil que solo se enseñaba en las universidades.

4-EUA es el país que más dulces consume al año, aproximadamente 9 kilos de caramelos al año por persona.

5-La película “Scarface” estaba basado en la vida del famoso e infame mafioso Al Capone, el propio gangster acudió al cine para verla.

6- Poco menos del 50% del espacio de Elder Scrolls IV: Oblivion, fue usado para guardar los diálogos del juego.

7-Las primeros párrafos de Harry Potter y la Piedra Filosofal fueron escritos sobre servilletas debido a que su escritora J. K. Rowling tuvo la idea durante un viaje por Escocia.

8-El Koala duerme alrededor de 22 horas diarias.

9-One Piece es el manga más vendido de la historia de la revista Shōnen Jump, con más de 200 millones de copias.

10-Juan Carlos Caballero chofer de Pancho Villa, aseguraba que el revolucionario mexicano visitaba hasta a 5 novias en un solo día.