Poema

Te me vas…

 Te me vas como el viento
Como las hojas de otoño
Como el solsticio de invierno
Las piedras del camino.

Vas veloz sin mirar atrás
Con la vista clavada en el futuro
Olvidando lo que pudo ser
Y nunca fue.

Te vas alejando como el horizonte
Como esa estrella fugaz
Sobre la noche tachonada
De puntos infinitos.

Eres la manecilla que avanza,
Esa gota de rocio que resbala en el tejado
Tan frágil, tan sutil
Pero sin temor a morir en las baldosas.

Te vas, como dos manos que se sueltan
Como la niñez, como los cuentos,
Como las princesas, como las brujas
Al cielo flotando como las burbujas.

Tan libre, tan pecadora
Tan llena de ideas descabelladas
Tan loca, tan pensadora
Tan poetiza, tan impostora.

Te me vas y a mí
Solo me queda esta lágrima
Traidora que poco a poco
Y sin decirme adiós…también se va.
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Unas letras que acabo de escribir…

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Y…

Son salvajes
Las olas del destino
Con tan poca piedad
Con tan poco tino.

Y no es que seas tú
No es que sea yo
No es que sea la luna
O que sea el sol.

Si olvidamos lo que fuimos
Si somos lo que no quisimos
Esos retratos anticuados
En los que una vez sonreímos.

Y no es que seas tú
No es que sea yo
No es que sea el gato pinto
No es que sea el viejo perro.

Porque este amor sin pulso
Hace mucho que esta frío
Lo acuchillo la rutina
Le disparó el hastío.

Y no es que seas tú
No es que sea yo
Es el frío del tiempo
Lo que nos alcanzó.

Si ya somos extraños
Si ya solo somos retazos
Olvidemos esta farsa
Este amor hecho pedazos.

 

Despedida…

Entre mi amor y yo han de levantarse
trescientas noches como trescientas paredes
y el mar será una magia entre nosotros.

No habrá sino recuerdos.
Oh tardes merecidas por la pena,
noches esperanzadas de mirarte,
campos de mi camino, firmamento
que estoy viendo y perdiendo…
Definitiva como un mármol
entristecerá tu ausencia otras tardes.


Un poema del maestro Jorge Luis Borges.

 

Los amores del fin del mundo…

Hay cocodrilos en el corazón
Que buscan arrancarte un suspiro,
Un profundo grito del alma cuando
Te ahogas en el amor y sus ríos.

Pequeños mundos
Donde somos tú y yo,
Donde se pinta de rojo la noche
Y la luna llena brilla en el corazón.

Ahí donde te amo,
Como aman algunas almas al pecado,
Con ese amor oscuro como el negro de tus ojos,
Pozos sin fondo donde quiero caer.

Porque cuando estamos juntos
Se crea magia, vida, universos
Pequeños infiernos, infinitas glorias,
Momentos sin tiempo
Establecidos en tus labios.

Aquí en este pequeño rincón
Entre tus brazos, entre tus besos
Me quedaré hasta que brillen las estrellas
Hasta que el sol se canse,
Simplemente hasta el fin del mundo.
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Un poema que escribí a pedazos y se volvió un todo…

Sed de algo que nunca fue…

Me quede solo,
Acompañado del silencio,
Un silencio sepulcral,
De tus recuerdos y tus últimas palabras.

Hincado ahí
En la oscuridad de tu adiós
De un odio engendrado en el aire
Ese que respiro y corroe mi ser.

Muerto de sed
Pidiendo un beso negado
Un abrazo de una vez
Un agradecimiento a cuenta gotas.

Con el alma lacerada
Por el viento que susurra tú nombre
Y la triste evidencia de que a pesar de estar ahí
Nunca estuviste conmigo.

Noche de poesía…

Misteriosas madrugadas
Paradas en el tiempo
Ni ángeles, ni demonios
Solo susurros en el viento.

Ladridos de una perra
Para una botella rota
Como un alma que ha aceptado
En esta vida su derrota.

Inclementes gotas de lluvia
Que rebotan en el suelo
Mientras un vagabundo
Quiere tocar cielo.

Negras nubes de tormenta
Rayos que parten la oscuridad
Fotos viejas y descoloridas
Que se guardan para la posteridad.

Un beso prohibido
Un abrazo que incita al calor
En esta noche de poesía
De perras, lluvia, fotos y sudor.

A veces…

A veces soy yo
El del espejo,
Sin ataduras,
Sin sombras,
Sin complejos.

A veces soy otro
Lobo en piel de oveja
El que se llega un día,
Luego se va
Se pierde, se aleja.

A veces soy ese
El que estás necesitando
Para que llene tus noches
Para que responda tus cuando.

A veces soy aquel
Al que odias con toda el alma
El que no sabe apreciar
Esos ratos de calma.

A veces soy uno
El de la palabra clara
Los dichos constantes
La lengua afilada.

A veces soy menos
El que se queda callado
Dudoso duende
Perdido y silenciado.

A veces soy todo,
A veces soy nada,
Pero siempre soy aquel
El que te piensa, te sueña
Y te ama.

No me gustan…

No me gustan los Beatles
No me gusta el beisbol,
Esta vida sin tus besos,
El sabor del jaibol.

No me gusta luz de noche
No me gusta la luz de día
Que te vayas sin decir adiós
No me gustan las despedidas.

No me gusta la risa falsa
No me gustan las faldas largas
Las porristas que están aburridas
Ni los tipos con botargas.

No me gustan los políticos,
No me gustan los ladrones,
Los perros que ladran agudo
Y te muerden los cordones.

No me gusta jugar God of War
No me gusta jugar Halo
Ni las bombas que no han lanzado
Ni la bomba que ya cayó.

No me gustan los falsos profetas
No me gusta un falso gurú
A mí lo único que me gusta
Es estar donde estés tú.

Perfectos…

Ignoro porque estas enojada, tal vez sea porque hablamos diario
Porque nuestras pláticas se extienden por horas
Porque las farolas de la calle se prenden al ritmo de nuestros pasos
Porque sabemos cuando guardar silencio y cuando explotar en risas
Hasta que solo podemos mirarnos el uno al otro.

Aquí estoy sentado sin ti, con un café que se enfría entre mis manos
Pensando que te alejas por la acera, molesta, llorando y sin decir porque,
Mientras yo me siento inútil y me rompo la cabeza buscando causas sin obtener la solución de este teorema que se vuelve más complicado
Con cada claxon que tocan sin parar.

Perdido como estoy, no sé y no soy, se vuelve más pesado este aire lleno de smog, sin ti para compartir el paraguas mientras corremos por en medio del parque, porque sin ti no tiene sentido lanzarse de un avión, tirarse de un puente o simplemente despertar cada mañana, porque no sin entenderte, no me entiendo.

Y de nuevo me pregunto que es lo que te ha hecho enojar, tal vez sea porque siempre me ganas en el FIFA, porque nos reímos de las mismas idioteces, porque esa camiseta que te presté te queda floja, porque no prometí nada, pero cumplí todo lo que pude, tal vez y solo tal vez porque fuimos demasiado perfectos.

Vida…

Tener el control de mi mente, de mis actos
De las calles solitarias, de los paisajes intactos
Llamarte por tu nombre y olvidar para siempre el mío
No importando si hace calor, no importando si hace frío.

Ser todo y ser nada, volar, nadar, correr
Mirar el arte sin ideas, crear el arte sin saber
Creerte un poco de piedra, sentir como eres de arena
Como tu carne se pone blanca y a veces se pone morena.

Sentir el viento en la cara, el pasto en los pies descalzos
Dar vueltas como un cometa cruzando el cielo sin descanso
Encontrar formas a las nubes blancas, negras cuando están enojadas
Jugar limpió siempre sin usar las cartas marcadas.

Romper el espejo y tener mala suerte por siete años
Sufrir dolor, sufrir por amor, sufrir tantos y tantos daños
Cuartearse un poco el alma con el paso del tiempo
Saber cuándo digo la verdad, cuando miento.

Dormir sobre la hamaca escuchando las olas del mar
Ponerte una concha al oído y volverlas a escuchar
Fragmentos de una vida que se vive sin igual
Retazos de una vida, de una vida normal.