Poema

Los amores del fin del mundo…

Hay cocodrilos en el corazón
Que buscan arrancarte un suspiro,
Un profundo grito del alma cuando
Te ahogas en el amor y sus ríos.

Pequeños mundos
Donde somos tú y yo,
Donde se pinta de rojo la noche
Y la luna llena brilla en el corazón.

Ahí donde te amo,
Como aman algunas almas al pecado,
Con ese amor oscuro como el negro de tus ojos,
Pozos sin fondo donde quiero caer.

Porque cuando estamos juntos
Se crea magia, vida, universos
Pequeños infiernos, infinitas glorias,
Momentos sin tiempo
Establecidos en tus labios.

Aquí en este pequeño rincón
Entre tus brazos, entre tus besos
Me quedaré hasta que brillen las estrellas
Hasta que el sol se canse,
Simplemente hasta el fin del mundo.
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Un poema que escribí a pedazos y se volvió un todo…

Sed de algo que nunca fue…

Me quede solo,
Acompañado del silencio,
Un silencio sepulcral,
De tus recuerdos y tus últimas palabras.

Hincado ahí
En la oscuridad de tu adiós
De un odio engendrado en el aire
Ese que respiro y corroe mi ser.

Muerto de sed
Pidiendo un beso negado
Un abrazo de una vez
Un agradecimiento a cuenta gotas.

Con el alma lacerada
Por el viento que susurra tú nombre
Y la triste evidencia de que a pesar de estar ahí
Nunca estuviste conmigo.

Noche de poesía…

Misteriosas madrugadas
Paradas en el tiempo
Ni ángeles, ni demonios
Solo susurros en el viento.

Ladridos de una perra
Para una botella rota
Como un alma que ha aceptado
En esta vida su derrota.

Inclementes gotas de lluvia
Que rebotan en el suelo
Mientras un vagabundo
Quiere tocar cielo.

Negras nubes de tormenta
Rayos que parten la oscuridad
Fotos viejas y descoloridas
Que se guardan para la posteridad.

Un beso prohibido
Un abrazo que incita al calor
En esta noche de poesía
De perras, lluvia, fotos y sudor.

A veces…

A veces soy yo
El del espejo,
Sin ataduras,
Sin sombras,
Sin complejos.

A veces soy otro
Lobo en piel de oveja
El que se llega un día,
Luego se va
Se pierde, se aleja.

A veces soy ese
El que estás necesitando
Para que llene tus noches
Para que responda tus cuando.

A veces soy aquel
Al que odias con toda el alma
El que no sabe apreciar
Esos ratos de calma.

A veces soy uno
El de la palabra clara
Los dichos constantes
La lengua afilada.

A veces soy menos
El que se queda callado
Dudoso duende
Perdido y silenciado.

A veces soy todo,
A veces soy nada,
Pero siempre soy aquel
El que te piensa, te sueña
Y te ama.

No me gustan…

No me gustan los Beatles
No me gusta el beisbol,
Esta vida sin tus besos,
El sabor del jaibol.

No me gusta luz de noche
No me gusta la luz de día
Que te vayas sin decir adiós
No me gustan las despedidas.

No me gusta la risa falsa
No me gustan las faldas largas
Las porristas que están aburridas
Ni los tipos con botargas.

No me gustan los políticos,
No me gustan los ladrones,
Los perros que ladran agudo
Y te muerden los cordones.

No me gusta jugar God of War
No me gusta jugar Halo
Ni las bombas que no han lanzado
Ni la bomba que ya cayó.

No me gustan los falsos profetas
No me gusta un falso gurú
A mí lo único que me gusta
Es estar donde estés tú.

Perfectos…

Ignoro porque estas enojada, tal vez sea porque hablamos diario
Porque nuestras pláticas se extienden por horas
Porque las farolas de la calle se prenden al ritmo de nuestros pasos
Porque sabemos cuando guardar silencio y cuando explotar en risas
Hasta que solo podemos mirarnos el uno al otro.

Aquí estoy sentado sin ti, con un café que se enfría entre mis manos
Pensando que te alejas por la acera, molesta, llorando y sin decir porque,
Mientras yo me siento inútil y me rompo la cabeza buscando causas sin obtener la solución de este teorema que se vuelve más complicado
Con cada claxon que tocan sin parar.

Perdido como estoy, no sé y no soy, se vuelve más pesado este aire lleno de smog, sin ti para compartir el paraguas mientras corremos por en medio del parque, porque sin ti no tiene sentido lanzarse de un avión, tirarse de un puente o simplemente despertar cada mañana, porque no sin entenderte, no me entiendo.

Y de nuevo me pregunto que es lo que te ha hecho enojar, tal vez sea porque siempre me ganas en el FIFA, porque nos reímos de las mismas idioteces, porque esa camiseta que te presté te queda floja, porque no prometí nada, pero cumplí todo lo que pude, tal vez y solo tal vez porque fuimos demasiado perfectos.

Vida…

Tener el control de mi mente, de mis actos
De las calles solitarias, de los paisajes intactos
Llamarte por tu nombre y olvidar para siempre el mío
No importando si hace calor, no importando si hace frío.

Ser todo y ser nada, volar, nadar, correr
Mirar el arte sin ideas, crear el arte sin saber
Creerte un poco de piedra, sentir como eres de arena
Como tu carne se pone blanca y a veces se pone morena.

Sentir el viento en la cara, el pasto en los pies descalzos
Dar vueltas como un cometa cruzando el cielo sin descanso
Encontrar formas a las nubes blancas, negras cuando están enojadas
Jugar limpió siempre sin usar las cartas marcadas.

Romper el espejo y tener mala suerte por siete años
Sufrir dolor, sufrir por amor, sufrir tantos y tantos daños
Cuartearse un poco el alma con el paso del tiempo
Saber cuándo digo la verdad, cuando miento.

Dormir sobre la hamaca escuchando las olas del mar
Ponerte una concha al oído y volverlas a escuchar
Fragmentos de una vida que se vive sin igual
Retazos de una vida, de una vida normal.

Loca…

Estabas loca, loca pero de atar,
Loca cuando salías por la ventana saltando
Como una niña que salía a jugar,
Loca cuando gritabas y luego pedías silencio
Loca cuando sellabas mis labios con un tibio beso.

Contagiabas tu locura, esa fiebre de vida
Que era estar contigo, esa eterna primavera
Tardes soleadas y caminatas eternas por
Los más verdes y hermosos prados.

Estabas tan loca, cuando el cielo se reflejaba
En tu mirada pura y reías de mis tonteras,
Eras loca por las mañanas, loca por las tardes,
Loca por las noches de estrellas brillantes
Y lunas llenas.

Yo estaba loco de amarte a ti, de adorar tus virtudes
De bendecir tus manías, de volverme loco entre tus brazos
De acariciar tu pelo como selva enmarañada que caía
En maravillosa cascada que cumplía mis más locas ilusiones.

Estabas loca y aún lo estás,
Mirando detrás de esa ventana, tocando el cristal
Murmurando bajito mi nombre mientras me alejo de ti
Y yo sigo loco por ti, loco por saber que por más que quiera
Ya no estaré contigo.
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De mi mente loca…

Luz de luna…

Lo sepas o no voy afirmar al destino que soy tu alma,
Sin temores, sin tapujos, sin desatino,
Siempre hablando de frente,
Siguiendo a tu vera en este camino.

Voy a dejarte conocer poco a poco lo que pienso
Todos estos latidos locos, lo que por ti siento
Que sepas que no es arrebato, es fuerte este sentimiento
Que por ti yo daría, que por ti soy quietud y soy viento.

No habrá oscuridad, ni luz que me despegue de ti
Amándote desde lo más hondo, soñando desde que te conocí
Nunca esperé esto que siento, nunca espere estar así
Mar en calma, río desbocado, todo eso y más provocas en mí.

Cruces no necesito, señora, hada de mis desvelos
Para jurar que estoy perdido cuando no te veo
Tú eres mi mayor tesoro, lo que en este mundo más quiero
Por ti yo lo doy todo, por ti es que dudo y creo.

Mirando a tus ojos te digo, dame tu amor te pido,
Te ruego dama de mil y un estrellas
De esas noches oscuras con boca de feroz y fornido lobo
Aúlla a su novia perdida, a la luz de la luna que como tú
Es la mujer más serena y más bella.

Vudú…

Tienes mi muñeco reina vudú
Lo mueves con los hilos
Del destino a tu placer
Sin importante sin vive, si muere
Si viene o si va.

Lo ofreces es en sacrificio
Lo ilusionas y lo amas una vez más
Luego lo regresas al dolor y la oscuridad
Te regodeas en sus lágrimas sin sal.

En sangre bañado
Tu víctima, tu reo.
Entregado a los elementos
Al viento, al agua, la tierra, al fuego

La piedad es palabra ajena
Señora de las noches negras
Virgen de las serpientes
Que reptan por tus caderas.

Decidida por fin estás
A dejar mi alma prisionera
Clavas la fatal aguja
Y ahí, ahí me dejas.